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TESTIMONIOBienvenido al Mundo del Poeta,Salam Sarhan“¿Por qué la poesía? Un paso de un poeta es una nueva tierra agregada a la nuestra”
No puedo imaginar que el poeta sea el objetivo en su relación con la poesía. El poeta es premeditadamente parcial. Cuanto más objetivo es el poeta, su proyecto y el poder de su fuerza anterior para escribir un texto personal diferente serán más débiles y viceversa. Asimismo, cuando el poeta vuele en un horizonte subjetivo diferente, ilógico e inestable, su “reserva” será más completa y su marcha más lejana.
De aquí, y con un gran entusiasmo y una subjetividad absoluta, creo que la poesía es la única medida con la cual confrontamos nuestra conflictiva existencia, y seguimos avanzando en los horizontes ilimitados que indican nuestro poder limitado por su insolencia descarada.
Creo que nunca tendremos una poesía, a menos que abandone todas sus funciones beneficiosas y sociales. A lo largo de la historia, la verdadera poesía fue un escape de las posiciones y de los cumplimientos con sus condicionales presiones, que pusieron en duda aquellas posiciones con la identidad de la poesía, hasta que la mayoría de los receptores de la poesía encontraron en un poema algo que no tenía nada que ver con la poesía. Así como estos cumplimientos tuvieron sus ambientes y sus estrechos callejones.
Creo, de manera absolutamente espontanea o arbitraria (da lo mismo), que el único y puro papel de la poesía es enfrentarse con el embargo de la existencia y hacer nuestros limites tolerables, como dice William Yeats: “preparación, en definitiva, para ver algo que nunca ocurre”.
Creo que es imposible escribir un poema sobre temas comunes con voces personales, pues es inevitable la interferencia de lo que ya está hecho y el coro en los tonos del poeta.
El único papel de la poesía es sumirse en la preocupación existencial del poeta. La poesía es el único camino que nos conduce al interior y es el elixir que me empuja a continuar con la eterna misión del Quijote para despertar la ceguera de la naturaleza. Es intentar captar el “presente” que es similar a la eternidad, y es encontrar posibilidades que nunca han sido realizadas por la naturaleza. La poesía es viajar para descubrir la raíz de la existencia y crear lo que nunca fue creado.
Lo primero que me llama la atención en un texto poético es la existencia del enfrentamiento del poeta en el espacio textual, existencia que no deja de indicar que el poeta está a punto de dejar caer la eternidad en su trampa.
Estoy ocupado en mi relación personal con el “universo”. Nunca se me ha ocurrido escribir un “poema” fuera de lo común. Yo escribo acerca de mi línea de confrontación con el universo. Escribo mi cuerpo y el viaje de mis sentidos donde no hay nada y tampoco existe el mundo exterior, a no ser que sean mis cosas y mi propio mundo. No creo que haya algo más cercano al ser humano que su propio cuerpo y la existencia de sus preocupaciones. No hay nada más común entre los seres humanos que esas preocupaciones. ¡ Yo no determino lo que me interesa, si no me encuentro interesado en ello! Mis textos son mi diario secreto. Cuando empiezo a escribir, espío mi cuerpo y su entrelazamiento con el universo. Escribir es un acto “intertextual” con mi cuerpo. Tal y como veo el mundo, algo que no está lejos de mis observaciones del mundo real, incluso fuera de la escritura.
La poesía no imita la realidad, ni ocupa lo que fue hecho por la naturaleza, son otras posibilidades; mundos, deseos y vinos que no pasaron por la mente de la realidad. A través de la poesía, intento hacer mi camino a las fueras de este mundo que nunca deja de señalar mis limites. Todo lo que está a nuestro alrededor muestra que tenemos límites; el tiempo, el movimiento y el cuerpo. En suma, en la poesía busco la salvación de mi existencia.
No se puede escribir la poesía como imagen ampulosa e idéntica. La poesía no es una acumulación de poemas bellos, sino que es la creación de un poeta y la opinión que quiere decir: yo percibo el mundo desde una perspectiva diferente y, al mismo tiempo, veo un camino personal para liberarme de sus enormes murallas. Por tanto, lo primero que busco, cuando leo un poema, es la presencia del poeta como un ser vivo escondido detrás de las letras de un texto. De hecho, si no encuentro eso, no podré seguir leyendo.
En un texto bien formado encuentro al poeta avanzando con toda la confianza hacia sus interiores, y a su vez, llevándome a mis interiores. Sin embargo, en un texto mal formado el poeta se mueve espontáneamente en las superficies de las palabras sin profundizar en ellas, saliendo a la luz un texto muerto, como si fuese un cadáver. En la lucha de los estilos poéticos, creo que el poema en prosa ya ha comenzado a enfocar su búsqueda, la de Don Quijote, en la esenca poética. Dicho poema es un mundo que ha empezado a separarse, por una parte, del mundo de la casida neoclásica, y a complacerse con su papel social, por otra. Esta separación será todavía más fuerte hasta el punto de que no pueda hablarse sobre las dos casidas en el mismo contexto. Fue el poema en prosa el primer paso en liberar la poesía de su esclavitud en sus funciones. Creo que nuestra fe en la poesía se agravará en el futuro, y que la evolución del ser humano se acercará más a la llamada poética. En realidad, la posibilidad de acercarnos a la poesía es infinita, pero, la de captarla será imposible. Todos los poemas son un fracaso intento para captar la poesía. No obstante, yo, con toda la certeza de Don Quijote, sigo esperando el poema que hará caer la eternidad en mis trampas. Traductor: Hussein Al-Dumeini
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