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TESTIMONIOBienvenido al Mundo del Poeta,Salam SarhanFundación Euroárabe. Granada, 24-enero-2002. “Toques personales muy lejanos de la objetividad” “Al principio era la poesía”El círculo cultural iraquí es un círculo poético muy prestigioso. Es raro encontrar a un creador iraquí que no haya tenido sus inicios en la poesía. Algunos llegan más lejos diciendo que lo raro es encontrar a un iraquí que no haya encontrado su camino en la poesía. Estas ideas no han sido comentadas por los iraquíes, sino por todo aquel que se ha acercado a su calor y ha mirado en lo más profundo de sus almas. Incluso, se difundió una cuestión en los países árabes: ¿todos los iraquíes son poetas?
Algunos creen que este amor apasionado ha disminuido tras las dos últimas guerras, otros, sin embargo, afirman tajantemente lo contrario, y es que el sufrimiento de los iraquíes ha hecho crecer sus inclinaciones hacia la poesía y su placer existencial. Todos los indicios señalan que la fiebre poética estaba encendida allí a lo largo de la Historia... La Historia que nació en aquella tierra con la invención de la escritura para escribir, ante todo y sobretodo, Poesía, Himnos y Epopeyas. Allí, al principio era la Poesía. El poeta en la sociedad iraquí tiene muchos halos que no comienzan con el individualismo y el salto hacia lo más elevado y delicioso; ni acaban con la rebeldía y la locura. Todos estos hechos atraen al iraquí. El poeta rebelde ha sido el más seductor para las jóvenes generaciones durante las últimas décadas, pues les alimentó el sentimiento de vacío después de que las guerras cerrasen todos los horizontes y aniquilasen la Vida.
Todo ello hizo que el círculo poético iraquí fuese más amplio de lo que podríamos imaginar y que fuese como un caldero, hirviendo con la sublime aventura de experimentar: diferencias y rebeldía contra los productos poéticos. Así nacieron la mayoría de los intentos de innovación en la poesía árabe-iraquí, comenzando sus primeros pasos en la poesía moderna hasta llegar a los últimos intentos de experimentación y diferenciación.
Al principio de los años ochenta, yo mismo, cuando empecé a palpar mi camino, tanto en el espacio poético como en la Existencia y la Inexistencia, el círculo cultural en Bagdad estaba lleno de numerosos poetas colmados de llamas, de sobresaltos, de poesía, de rebeldías e instinto de liberación. Las discusiones y debates se parecían a la guerra en la que vivíamos. No solamente utilizaban un lenguaje bélico sino también traían su ambiente; bombardeos, fuego y combates. La competencia por sobrevivir dentro del círculo exigía llegar hasta lo más alto y lo más lejano. Sosteníamos una gran rivalidad por conseguir lo deslumbrante y lo asombroso, muchas rivalidades por vivir un momento brillante que no fuera fugaz, obligándonos a volver a llevar la piedra por el intento de subirla una y otra vez.
Todos estábamos dispuestos a alcanzar lo más lejos de esta aventura, sin la menor duda, excitados por la fuerza de una fiebre ambigua que nos ataba a todos, para que cada cual tuviera su papel dentro de este grupo cruel, ambiguo y asombroso que no reconocía la independencia ni la singularidad de cualquiera de sus individuos.
Todos se movían con el entusiasmo de un secreto desconocido, con el fin de que circulase por las venas de este grupo la esencia del Conocimiento Humano, su locura y lo último a lo que la imaginación creativa podía aspirar. El círculo cultural intelectual tenía, pues, miles de tentáculos que seleccionaban lo mejor y lo más atrevido de la cultura mundial. Así pues, muchos textos, ensayos y libros pasaban cada día de mano en mano y eran copiados en su totalidad.
El mundo estaba cerrado ante nosotros, pero el instinto de conservación lo convirtió en ventanas completamente abiertas. Podía ocurrir que cualquier texto importante cayese en manos de los intelectuales, pero raro era que esto sucediera en el ámbito de este círculo cultural infernal, pues, de una u otra manera, las copias llegaban siempre a través de los muchos canales, inventados por ese instinto de conservación. En cuanto llegaba esa “copia”, la noticia se divulgaba como una chispa por todos los rincones del mundo subterráneo, y era más que suficiente para que todos tuvieran constancia de ella.
Sin embargo, este caldero era también crematorio para muchos talentos debido a su ruidoso margen social, lleno de opiniones imprudentes y juicios estrictos y crueles. La situación se hizo todavía más grave debido a la dificultad de publicar y a los casos de marginaciones y eliminaciones durante muchas décadas, además de las largas listas de prohibiciones. Todo eso ayudó a hacer del círculo un espacio más cruel, irritante y exigente, no reconociendo los frutos de sus miembros, empujándoles al borde del abismo. Cualquiera que no buscaba la divergencia, la diferenciación y la experimentación a fondo sería maldito y preso de una manada rapaz de poetas sueltos a la deriva.
El ser diferente y el ir más allá era un hecho absoluto, se empujaba a la mayoría de las voces a límites extremos en el uso de sus herramientas poéticas y de revolución contra todo lo ya realizado. Todo eso, llevó a algunas de esas voces a ponerse al borde del extremismo, incluso después de haber desarrollado sus propias herramientas y su visión poética peculiar.
Durante mucho tiempo, este círculo ardiente de pasión ha continuado, empujando a sus talentos artísticos al límite de la vanidad, irritando, de esta manera a muchos de ellos ya que les empujaba más allá de lo inescrutable. Consecuentemente, este remolino destruyó muchos nombres, considerados importantes, incluso antes de haber caído en los perdidos vestíbulos del círculo, de los que era difícil salir.
La cultura oral tenía su hermosura y su crueldad, cultura que encontró en las teterías y los bares un espacio convincente, difícil de resistir a su encanto, en la sombra, en la ausencia de oportunidades de poder publicar. Así pues, nació un círculo vicioso de actividades y ritos que, a su vez, dio a muchos artistas el placer de pasar por alto todas las fronteras (ignorándolas) y expresar sus sentimientos libremente. De este modo, el círculo atrajo a muchas mariposas buscadoras de luz, a su fuego y a su inicial remolino asesino, hacia el mismo viaje. Así, se fundaron tradiciones y tuvo sus estrellas y sus vagabundos destacables, sin cuya presencia no se completarían los ritos.
Este ardiente círculo, con sus impresionantes desafíos trágicos, expulsaba a los nuevos talentos, hacía selecciones espontáneas duras por un intento de asegurar los talentos coherentes. Y en la medida que ha ido destruyendo talentos, también, ha ido puliendo otros con el fin de que volaran hacia la cima.
Todo poeta que experimenta la prueba del laboratorio poético iraquí, comprueba que siempre se hace preguntas sobre la Existencia y la Inexistencia; o bien pierde la brújula en sus vestíbulos, o saldrá de ella con la capacidad de llegar hasta lo más alto y lo más rico. El poeta capaz de salvarse de este caldero, saldrá con alas capaces de volar, con sus propios toques y ritmos, en el espacio de la aventura poética.
Todas estas imágenes oscuras, ambiguas y mágicas se corresponden, de forma especial, con la década de los ochenta, cuando yo empecé a encontrar mi senda en los vestíbulos del círculo poético. Las voces poéticas serias estaban, entonces, ausentes completamente del escenario poético iraquí y árabe. Como consecuencia, estas voces serias se alejaron de los ambientes poéticos que estaban llenos de otros que no representaban el escenario poético, sino la zarpa de la guerra que dominaba el destino de la vida.
Todos los ambiente ya habían cerrado sus puertas ante nosotros, pues estaban preocupados por los discursos políticos y bélicos y todas sus circunstancias y sus hombres. Así que la cuestión era que se hizo imposible, para las voces libres, el poder llegar a estos ambientes e intentar descubrir su rima y su espacio poético dentro de la confusión. Todo ello empujó, al escenario poético verdadero, a excavar sus propios túneles y crear su mundo subterráneo con objeto de fundamentar su respuesta vital, motivada por el instinto de conservación.
Vivíamos en otro mundo, comiendo poesía, bebiendo poesía, durmiendo y soñando con la poesía. Teníamos la sensación de haber experimentado todas las experiencias, de haber pasado todas las fases, incluso de haber estado muy cerca de la escena poética, o a un solo paso de la eternidad.
¿Es verdad que hemos logrado todo esto? Podría decir mucho sobre la interpretación de aquella etapa..., pero por mí mismo, prefiero no romper el hechizo y permanecer a un paso de la Eternidad... Traductor: Hussein Al-Dumeini
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